Aineder Peixoto Gracia
Sobre mí
Desde pequeña he tenido una facilidad natural para ver al otro y acompañar su malestar. Con el tiempo comprendí que esa forma de estar en el mundo tenía mucho que ver con mi vocación. Mi camino profesional no ha sido lineal, pero sí profundamente coherente. Comencé formándome en el ámbito sanitario, donde descubrí que cuidar el cuerpo no siempre es suficiente y que muchas heridas necesitan ser escuchadas. El contacto con realidades diversas me ayudó a comprender la importancia del contexto, del vínculo y de las experiencias tempranas, y fue desde ahí que decidí dar el salto a la Psicología, entendiendo que acompañar implica mirar a la persona en su totalidad. Concibo la terapia como un espacio de presencia y encuentro, donde poder parar, sentir y ser; un lugar seguro para sentirse vista, escuchada y acompañada sin juicio, respetando el ritmo y la historia de cada persona. Creo en la capacidad de las personas para sanar y en el poder transformador de la relación terapéutica. La terapia ha sido clave en mi propio camino de autoconocimiento, ayudándome a comprender mis heridas, emociones y formas de estar en el mundo. Desde esa experiencia, acompaño a personas que quieren mirarse hacia dentro, comprender su malestar y sanar desde la raíz.
FORMACIÓN
– Máster en Psicología General Sanitaria (MPGS)
CÓMO TRABAJO
Trabajo desde una perspectiva sensible al apego y al trauma, entendiendo que muchas dificultades emocionales y relacionales tienen su origen en experiencias tempranas y en la forma en que nuestro sistema nervioso aprendió a adaptarse para sobrevivir. Desde esta mirada, el objetivo no es solo aliviar síntomas, sino comprender lo que nos ocurre y aprender a relacionarnos con nosotras mismas de una manera más amable. Acompaño desde un enfoque integrador, adaptando el proceso a cada persona y a su momento vital. Integro modelos como la terapia sistémica, IFS, AEDP, el trabajo con la niña interior y la psicoterapia psicocorporal, siempre respetando el ritmo, los tiempos y la historia de cada proceso. Para mí, el vínculo terapéutico es clave: Creo que es desde una relación segura, cercana y de confianza donde se puede empezar a mirar lo que duele y generar experiencias reparadoras. Me caracteriza una forma de acompañar natural y espontánea, desde la curiosidad, el no juicio y el respeto por el ritmo de cada proceso. En este camino, también he aprendido a soltar la exigencia de la perfección y a encontrar belleza en lo humano y lo imperfecto. Trabajo Online.